Embotamiento y dispersión ante la simultaneidad de los sucesos

Safranski, Rüdiger. 2017. Tiempo. La dimensión temporal y el arte de vivir, Tusquets Editores: 103-104.

Cabe preguntarse qué sucede con los estímulos que no encuentran una acción adecuada. Nos escaldamos, nos embotamos. Y sin embargo, las excitaciones constantes dejan huella, se depositan en algún lugar en nuestro interior y constituyen un horno de inquietud con una disposición a la excitación en libre movimiento, débilmente unidas con sus respectivos objetivos. Tal como constató Goethe, “nos dispersamos”, caemos en un estado siempre dispuesto a la excitación, consumimos entusiasmados el fogonazo de las sensaciones, y de manera latente quedamos dispuestos a la histeria y al pánico. Éste es el cargante presente de una realidad globalizada como teatro de excitaciones. En realidad, no es ningún teatro, sino con mucha frecuencia, seriedad sangrienta. Ahora bien, a causa del des-alejamiento de la lejanía, o sea, en virtud de la cercanía engañosa, los sucesos apenas pueden percibirse de otro modo que como teatro. Pues nadie es capaz de soportar tantos casos serios. Se engendra de este modo un determinado moralismo político, una tele-ética en la época de la tele-visión. Se ha escrito ya mucho sobre el cambio en la dirección de la guerra en la época de los medios que actúan con plena simultaneidad. Por eso quizá baste aquí con indicar que la dirección de la guerra basada en el empleo masivo de misiles, bombarderos y drones, es decir, sin apenas ya contacto con el suelo, equivale al compromiso moral de la silla ante la televisión, donde ya no hay ningún contacto con el suelo, pero es tanto mayor el compromiso moral a favor de una de las partes. Las guerras, sometidas a las condiciones de la televisión, producen un nuevo tipo de vagabundeo medial, que goza de información global y de una elevada motivación moral, pero que en sentido propio no tiene ni idea de nada. Tanta presencia global no puede llevarse de manera adecuada al presente individual. Por eso se forman nuevas rutinas, que nos permiten manejarnos hábilmente con lo próximo y lo lejano, lo propio y el gran todo, y cambiar sin trabas los formatos. El hombre, como un ser dispuesto al cuidado, aprende ahora a cuidarse también del futuro del planeta. El paisaje global de amenaza, desde la catástrofe medioambiental hasta la superpoblación y desde el terrorismo mundial hasta el agujero en la financiación de las pensiones, no sólo lo experimenta cada uno en solitario, o en una comunidad delimitada, sino que además se nos convierte en presente vivido en común dentro de la simultaneidad acoplada medialmente.

Publicado en Antropología, identidad, Pensando en..., Racionalidad | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Embotamiento y dispersión ante la simultaneidad de los sucesos

La sobre excitación de la simultaneidad de los sucesos

Safranski, Rüdiger. 2017. Tiempo. La dimensión temporal y el arte de vivir, Tusquets Editores: 101-103.

El establecimiento de una simultaneidad a través de la comunicación en tiempo real es un rasgo fundamental del mundo moderno. Cuando lo cercano y lo lejano se mezclan en un horizonte de percepción ampliado de manera artificial, queda mermada la orientación por las coordenadas tradicionales de espacio y tiempo. Goethe anticipó hace dos siglos los problemas de ese proceso. En Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister leemos:

El hombre ha nacido para una situación limitada; él puede ver fines sencillos, próximos, determinados, y se acostumbra a usar los medios que tiene inmediatamente a mano; pero, tan pronto como llega a lo lejano, no sabe lo que quiere, ni lo que tiene que hacer, y es igual que se distraiga por la cantidad de los objetos, o que se quede fuera de sí por su altura y dignidad. Redunda siempre en su desgracia el que se vea incitado a aspirar a algo con lo que no puede inirse mediante una regular actividad propia. (Wolfgang Goethe, Wilhelms Meister Lehrjahre. Libro sexto: Bekenntnisse einer schönen Seele [Los años de peregrinaje de Wilhelm Meister], Münchener Ausgabe, tomo 5, pág. 408)

Aquí Goethe dio en el clavo, como tantas otras veces. Hay un alcance de nuestros sentidos y un alcance de la acción responsable de los individuos, un círculo de los sentidos y un círculo de la acción. Puede decirse con toda sencillez que los estímulos han de ser conducidos de algún modo. En un principio esa conducción se produce en forma de reacción orientada a la acción. Actuar es una respuesta liberadora a un estímulo. Por eso, el círculo de los sentidos, en el que recibimos los estímulos, y el círculo de la acción, al que éstos son conducidos, originariamente están coordinados entre sí. Eso tiene validez para una anterior relación antropológica fundamental, en la que el ser humano no había ampliado todavía el círculo de los sentidos de manera tan duradera por el desarrollo de los amplificadores de la percepción. Los medios de telecomunicación no son sino prótesis, que amplían el alcance de la percepción. Posibilitan que la cantidad de estímulos e informaciones superen en gran medida el círculo posible de la acción. El círculo de los sentidos, ampliado de manera artificial, se ha desligado por completo del círculo de la acción, con la consecuencia de que no es posible reaccionar adecuadamente y conducir el estímulo a la acción. Mientras que por una parte desaparecen las posibilidades de acción individuales, por otra, la lógica implacable de los torrentes crecientes de información e imágenes incrementa la presentación de estímulos, cuya oferta debe competir por captar la atención del público, cada vez más escasa. El público, acostumbrado a sensaciones y ávido de ellas, exige una mayor dosis de excitación. Por tanto, en lugar de salir acciones, entran excitaciones.

Publicado en Acción, Antropología, Ética, filosofía, identidad, Metafísica, Pensando en..., Racionalidad | Etiquetado , , , , , , | Comentarios desactivados en La sobre excitación de la simultaneidad de los sucesos

La riqueza del suceso transmitido con retraso

Safranski, Rüdiger. 2017. Tiempo. La dimensión temporal y el arte de vivir, Tusquets Editores: 100-101.

[H]ace tiempo que nos hemos acostumbrado a esta comunicación en tiempo real. Tenemos que hacernos conscientes una y otra vez de lo reciente que es todavía esta posibilidad. Antes, en cada punto del espacio, estábamos encerrados en el respectivo tiempo propio. Cuando se tenía noticia de un suceso en un lugar alejado, aquél había acontecido mucho tiempo atrás. Sólo era coetáneo el espacio que se podía experimentar y abarcar inmediatamente con la mirada, o sea, el espacio donde estábamos de manera real. Más allá de este límite ya sólo había diversos niveles de retraso. Se daba una pequeña isla de presente, rodeada por un océano de pasado. Cuando Schiller se enteró de que en Francia amenazaba la condena y ejecución del rey, quiso viajar a París para mover la conciencia del pueblo francés con todo su patetismo peculiar. Cuando intentó realizar su propósito, se enteró de que era ya demasiado tarde. El rey ya había sido decapitado. Entonces nunca era posible estar a la altura del tiempo, siempre era demasiado tarde. Pero eso también tenía ventajas. Las distancias espaciales, aunque retrasan la comunicación, también protegen de ella. Estaba intacto todavía el sistema de los horizontes de percepción que se construyen de manera radial y rica en niveles alrededor del centro de la vida individual. Hoy hace tiempo que se ha disuelto. La lejanía nos molesta con una cercanía engañosa, y penetra en nuestro tiempo lo simultáneo, algo de lo estábamos protegidos por las distancias espaciales.

El suceso transmitido con retraso tenía tiempo suficiente para unirse con imaginaciones e interpretaciones. Estaba ya elaborado de múltiples maneras antes de llegar. Los sucesos lejanos nunca perdían por eso su carácter de lejanía, precisamente porque, a consecuencia de los largos caminos de transmisión, se enriquecían en significación y asumían notas legendarias y simbólicas. Era sobre todo el lenguaje el que transmitía esta lejanía. El lenguaje era el medio que unía entre sí puntos lejanos. Pero la representación lingüística mantiene la lejanía de lo representado, y con ello en la transmisión del suceso lejano conserva el aura, que, según una definición de Walter Benjamin, puede entenderse como “la aparición única de una lejanía, por cercana que esté” (Walter Benjamin, Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit [La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica] (1936), pág. 18).

Publicado en Acción, Antropología, Ética, filosofía, Metafísica, Pensando en..., Racionalidad | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en La riqueza del suceso transmitido con retraso

Gadamer: filosofía práctica

Gadamer, Hans-Georg. 1992. “La hermenéutica como tarea teórica y práctica”, en: Verdad y método, Vol. 2, trad. M. Olasagasti, Ediciones Sígueme, Salamanca: 306.

La virtud de la razón práctica no debe concebirse como una facultad neutral de encontrar unos fines justos para unos medios prácticos, sino que está ligada inseparablemente a lo que Aristóteles llama ethos. Ethos es para él la arjé, el punto de partida de toda ilustración filosófico-práctica.

Publicado en Acción, Ética, filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en Gadamer: filosofía práctica

Gadamer: saber moral

Gadamer, Hans-Georg. 1984. Verdad y método, Vol. 1. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Ediciones Sígueme, Salamanca: 385.

El saber moral tal como lo describe Aristóteles no es evidentemente un saber objetivo, esto es, el que sabe no se enfrenta con una constelación de hechos que él se limitase a constatar, sino que lo que conoce le afecta inmediatamente. Es algo que él tiene que hacer.

Publicado en Acción, Ética, Ciencia, filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , , | Comentarios desactivados en Gadamer: saber moral

Gadamer: aplicar la comprensión

Gadamer, Hans-Georg. 1984. Verdad y método, Vol. 1. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Ediciones Sígueme, Salamanca: 389.

El que aplica el derecho se encuentra en una posición muy distinta. En una situación concreta se verá obligado seguramente a hacer concesiones respecto a la ley en sentido estricto, pero no porque no sea posible hacer las cosas mejor, sino porque de otro modo no sería justo. Haciendo concesiones frente a la ley no elimina aspectos de la justicia, sino que por el contrario, encuentra un derecho mejor.

Publicado en filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , | Comentarios desactivados en Gadamer: aplicar la comprensión

Gadamer: phronesis, un saber distinto

Gadamer, Hans-Georg. 1984. Verdad y método, Vol. 1. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Ediciones Sígueme, Salamanca: 51-52.

El saber práctico, la phronesis, es una forma de saber distinta. En primer lugar, está orientada hacia la situación concreta; en consecuencia, tiene que acoger las circunstancias en toda su infinita variedad. (…) [No] se refiere sólo a la capacidad de subsumir lo individual bajo lo general que nosotros llamamos capacidad de juicio. (…) Acoger y dominar éticamente una situación concreta requiere subsumir lo dado bajo lo general, esto es, bajo el objetivo que se persigue: que se produzca lo correcto. Presupone por lo tanto una orientación de la voluntad, y esto quiere decir ser ético. En este sentido la phronesis es en Aristóteles una virtud dianoética. Aristóteles ve en ella no una simple habilidad (dynamis), sino una manera de estar determinado el ser ético que no es posible sin el conjunto de las virtudes éticas.

Publicado en Acción, Ética, filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , , , , , , , | Comentarios desactivados en Gadamer: phronesis, un saber distinto

Gadamer: praxis y techne

Gadamer, Hans-Georg. 1981. “Hermenéutica como filosofía práctica”, en: La razón en la época de la ciencia, trad. E. G. Valdés, Editorial Alfa, Barcelona: 63.

Lo que la [praxis] separa fundamentalmente de ésta [techne] es que se plantea también la cuestión acerca de lo bueno, por ejemplo, acerca de la mejor forma de vida o acerca de la menor constitución política y no sólo, como la techne, domina una habilidad cuya tarea le está impuesta por otra instancia: por la finalidad que debe cumplir lo que ha de fabricarse.

Publicado en Acción, Antropología, Ética, Ciencia, filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , , , , , | Comentarios desactivados en Gadamer: praxis y techne

Gadamer y el saber ético

Grondin, J. 2000. Hans-Georg Gadamer. Una biografía, trad. Á. Ackermann, Editorial Herder, Barcelona, p. 186.

Lo que le fascinaba [a Gadamer] en esta ética era, en primer lugar, la concentración en el hombre fáctico, el cual, en su saber práctico, se preocupa de su propio ser. (…) Le importaba cuestionar ese modelo plasmado por la ética moderna en que la ética era concebida como disposición casi técnica. (…) El saber ético (…) no es un saber desde la distancia, un poder disponer de manera metódica, sino que sólo se deja experimentar en el proceso de su realización. (…) Práctica no es la aplicación de una teoría, sino que ella misma apronta ya un tipo de saber. Esta característica propia de la praxis será la que ocupará a Gadamer a lo largo de toda su vida.

Publicado en Ética, Ciencia, filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Gadamer y el saber ético

Gadamer: ser conformados por un ethos

Gadamer, Hans-Georg. 2002. “El significado actual de la filosofía griega”, en: Acotaciones hermenéuticas, trad. A. Agud y R. de Agapito, Editorial Trotta, Madrid: 140.

Para que mi acción se deba a un conocimiento realmente correcto, de modo que esté en condiciones de justificarla, tienen que estar dadas previamente ciertas condiciones éticas. (…) Ética no es sólo el comportamiento correcto, ni tampoco el conocimiento de lo correcto, sino que al ethos le es inherente el momento de la habituación, de llegar a ser como se es por comportarse repetidamente de una cierta manera. (…) La política se basa en que nadie vive según su conciencia en aislado y sólo para sí, de manera que nadie puede crear por sí sólo sus propias condiciones para una actuación responsable. Tal cosa sólo es posible en el marco de la convivencia bajo un ordenamiento compartido. Nadie se construye su propia vida siguiendo un plan libremente elegido. Empezamos careciendo del entendimiento, y se nos educa. (…) Toda nuestra manera de ser conformados por el ethos, por la habituación y la práctica, por la vida en la familia (…), el conjunto de nuestras instituciones políticas, jurídicas y económicas, todo eso crea las condiciones bajo las cuales yo llego a encontrarme en situación de tomar mis decisiones, mis prohairesis, como dice Aristóteles.

Publicado en Ética, filosofía, Pensando en..., Racionalidad, verdad | Etiquetado , , , , , , , | Comentarios desactivados en Gadamer: ser conformados por un ethos