Amamos lo que es bueno en sí

Llano, Alejandro. 2013. Deseo y amor, Ediciones Encuentro: 71.

No nos conformamos con menos que aquello que puede ser querido por sí mismo, a lo que los clásicos denominaban bien en sí. El objeto de nuestro amor es, en último término, un bien supremo que de algún modo reasume todos los demás bienes que deseamos y constituye su fundamento. Los deseos se proyectan, sobre todo, desde nuestra propia subjetividad, mientras que la intencionalidad característica del amor nos lanza hacia algo distinto, a lo que tratamos de acercarnos y de situarlo en la posición más favorable para acceder a él.

La entera ética está centrada en el amor, de donde toda buena acción surge y adonde toda acción buena retorna. La función decisiva del deseo es la de apuntar a la satisfacción de un anhelo y, si acaso, señalar dónde se encuentra aquello que es amable. A su vez, la misma dinámica moral desvela que en el origen del propio deseo recto se encuentra el amor. A través de nuestros actos libres orientamos nuestra vida hacia lo que creemos que es mejor.

Acerca de Martin Montoya

I am Professor of Ethics and History of Contemporary Philosophy at the University of Navarra. Researching on theories of action of Maurice Blondel and Thomas Aquinas, the debate about the metaphysics of free will, moral & religious beliefs, and epistemology.
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