La ciencia y los valores

Spaemann, Robert. 2005. Ética: cuestiones fundamentales, Eunsa: 55-57.

En la literatura científica de hoy existe la tendencia a orillar las cuestiones de valor y a poner en el mismo nivel “El rey Lear” de Shakespeare y una novela de diez céntimos. Esto puede justificarse cuando en ambos textos se juzga sobre cuestiones completamente determinadas, especializadas, formales, por ejemplo, cuestiones lingüísticas, de estructura gramatical, o de frecuencia estadística de algunos vocablos. Ah. no hay diferencias, tanto si responde un hombre culto como uno que no lo es. Pero si se trata de criterios de elección de textos para la escuela, o para la propia lectura, entonces sí que viene bien un criterio de valor. Al fin y al cabo no está la lectura al servicio de la ciencia, sino ésta al servicio de aquella. Los poetas y escritores no escriben para la ciencia sino para los lectores. Se equivoca quien afirme que no hay criterios para establecer un ranking de cualidades. Existe un criterio muy preciso que es la intensidad del gozo que se experimenta, por ejemplo, con la lectura de determinados libros. Puede suceder que uno no goce leyendo a Shakespeare, y sí lo haga leyendo novelas policiacas. Este naturalmente no puede dialogar; y mucho menos el que no ha leído con gusto ni siquiera una novela policíaca. Pero quien haya gozado leyendo tanto una novela policiaca como a Shakespeare, tiene la experiencia de que su gozo posee una mayor intensidad, hondura, duración y reiterabilidad que el otro, aunque sea a la vez más exigente, menos apremiante y no se le pueda captar o invocar en cada momento.

El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente los más altos, los que producen más gozo, requieren una cierta disciplina para ser captados. Requieren una atención más profunda, y la atención es actividad; y todo lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo. Así, ver la televisión supone una actividad mínima. Investigaciones estadísticas llevadas a cabo muy inteligentemente han deducido de ahí que las personas que ven mucha televisión causan una impresión más triste -en sus manifestaciones comunes de sensibilidad vital- que quienes son proclives más bien a leer un libro.

Acerca de Martin Montoya

I am Professor of Ethics and History of Contemporary Philosophy at the University of Navarra. Researching on theories of action of Maurice Blondel and Thomas Aquinas, the debate about the metaphysics of free will, moral & religious beliefs, and epistemology.
Esta entrada fue publicada en Ética, Ciencia, Pensando en... y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.