La reciente publicación de Vulnerabilidad, virtud y cuidado (EUNSA) propone una reflexión filosófica sistemática sobre la fragilidad humana como eje articulador de la vida moral. Frente a ciertas inercias culturales contemporáneas —marcadas por el ideal de autosuficiencia y por una comprensión reductiva de la autonomía—, la obra sostiene que la vulnerabilidad no constituye un accidente periférico, sino una condición constitutiva del ser humano y un punto de partida necesario para comprender adecuadamente la racionalidad práctica y el despliegue de las virtudes.
Inspirado por el marco conceptual de Alasdair MacIntyre, y en diálogo con Aristóteles y Tomás de Aquino, el libro desarrolla una antropología moral en la que biología, dependencia y formación del carácter aparecen íntimamente vinculadas. Esta perspectiva permite mostrar que la moralidad no puede reducirse a un conjunto de reglas ni a una mera expresión de preferencias, sino que exige reconocer la estructura relacional de la existencia humana y los bienes que se vuelven inteligibles solo en el contexto de comunidades de cuidado.
Un aspecto especialmente significativo es la atención a los Cuidados Paliativos como ámbito paradigmático donde la vulnerabilidad se manifiesta de modo radical y donde el acompañamiento revela dimensiones esenciales de hospitalidad, dignidad y generosidad. En este marco, la obra culmina con la propuesta de una virtud clave: la “justa generosidad”, entendida como capacidad de dar sin reservas y de recibir con dignidad, superando el emotivismo y ciertos límites del orden moderno dominante.





