El honor y la fama

Rodriguez Luño, Ángel. 2015. La difamación, Rialp: 27-30.

Del honor se puede hablar en sentido subjetivo y en sentido social. En sentido subjetivo, el honor es la percepción que cada persona tiene de su propia dignidad y valor. En sentido social, es el reconocimiento del valor de alguien, dirigido a su presencia [38]; en este sentido hablamos de honrar o deshonrar a una persona, según nuestras palabras, gestos o hechos impliquen el reconocimiento o la minusvaloración o incluso la negación del valor de la persona que tenemos delante.

El honor comprende tanto la dignidad fundamental del hombre en cuanto tal, por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios como persona libre y responsable, como las prerrogativas derivada de la condición de ciudadano y los méritos particulares de índole moral, profesional, social, etc. que haya adquirido con su esfuerzo. La referencia a la dignidad humana en cuanto tal asegura a todo hombre, aunque carezca de particulares méritos o sea culpable ante los demás o ante la sociedad, un mínimo de honor que es intangible u debido por parte de todos.

Tratándose de una percepción personal del propio valor, el honor en sentido subjetivo -el sentido del honor que tiene cada uno- puede ser más o menos adecuado a la realidad. Dejando aparte el honor, una persona puede pensar que tiene mayores méritos y mejores cualidades de las que realmente posee, como también es posible que piense que vale menos de lo que vale. La posible disociación entre juicio subjetivo y realidad objetiva puede falsear el sentimiento de sentirse honrado o deshonrado por parte de los demás.

Ocupémonos ahora de la fama. Por fama o reputación se entiende la opinión o la estima que el ambiente social tiene del valor o de las cualidades de una persona. La diferencia de la fama respecto a lo que antes hemos llamado honor en sentido social consiste en el hecho de que la fama se refiere a lo que los demás piensan de una persona, a lo que dicen de tal persona cuando ella no está presente. Difamar es distinto de deshonrar: se difama a la persona ausente, se deshonra a la persona presente.

La fama se puede entender en sentido básico y en sentido positivo. En sentido básico, independientemente de sus particulares méritos o deméritos como resultado de sus obras. Este respeto social mínimo comporta abstenerse de sentimientos o juicios negativos, de hostilidad o antipatía, ya sea respecto a la persona misma o a sus actividades sociales o profesionales. No observa este respeto social mínimo el que de entrada pena mal de los demás, o sin motivo alguno presupone que no son honestos o eficientes en su actividad profesional.

La fama en sentido positivo es la reputación que ha adquirido una persona en el ambiente social por motivos particulares de orden moral, intelectual, etc. Puede ser una reputación buena o mala. El comerciante que ha dado pruebas repetidas veces de honestidad y credibilidad se ha ganado una buena reputación. El que muchas veces se ha mostrado poco honesto o creíble en el ejercicio de su actividad profesional tiene una mala reputación. Naturalmente, tanto la buen como la mala reputación puede ser fundada o infundada, verdadera o falsa, según corresponda o no a las acciones reales de la persona en cuestión.

[38]: Cfr. S.Th., II-II, q.103, a.1, c.

Acerca de Martin Montoya

I am Professor of Ethics and History of Contemporary Philosophy at the University of Navarra. Researching on theories of action of Maurice Blondel and Thomas Aquinas, the debate about the metaphysics of free will, moral & religious beliefs, and epistemology.
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